CMO · Human & IA Marketing Agile · Charlas 1:1 · Board Member
Marketing que mueve marcas y las convierte en resultados de negocio.
Liderazgo que mueve personas.
18 años construyendo estrategias de marketing que generan resultados reales — con data, con creatividad, y con una convicción profunda en el poder de las personas que hay detrás de cada marca.
Career Coach
Ganadora de 3 Leones y un Grand Prix
Ganadora Young Lions Colombia
Jurado categoría Media
Jurado Young Lions Digital
Cannes, Francia 2024
Women to Watch
Colombia 2020
Revista PYM & AdEdge
Ganadora de 7 Effies
Sector CPG y Banca
Oro, Plata y Bronce
Top 10 de los profesionales
de marketing más admirados
en Colombia · 2026
Mi recorrido
Empecé en agencias — Havas, IPG, WPP — porque quería entender el marketing desde adentro. Aprendí que sin estrategia todo es ruido. Después fundé mi propia startup, Actif Studio, donde descubrí lo que es construir algo desde cero. En 2016 entré al mundo de los anunciantes y desde entonces no paré: Alpina, AB InBev, Google Colombia, Scotiabank Colpatria, Banco de Bogotá.
Cada cargo fue más exigente que el anterior. En Alpina lideré la transformación digital y el rebranding completo de la marca. En AB InBev gané un Grand Prix en Cannes. En Google lideré la operación en 13 países. En Scotiabank superé los objetivos de negocio en +190% en el primer año. En Banco de Bogotá construí desde cero el área de CMO de un banco que lleva más de 150 años de historia.
Mi enfoque combina tres cosas que rara vez van juntas: visión de negocio, dominio técnico del marketing moderno — data, full funnel, audiencias, creatividad, inteligencia artificial — y un liderazgo profundamente humano, el que conecta con equipos, genera confianza y produce resultados sostenidos.
"Mi propósito es generar impacto en las personas y en las organizaciones a través del marketing y de un liderazgo humano, auténtico y resiliente."
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Comparto contenido constantemente sobre marketing estratégico y liderazgo humano.
Trayectoria profesional
Chief Marketing Officer
Construí desde cero el área de CMO — una posición que no existía — con el mandato de posicionar la oferta de valor del banco como palanca estratégica de crecimiento. Lideré 63 personas bajo una nueva visión integrada, sin silos, con foco en investigación profunda de clientes y no clientes.
Chief Marketing Officer
Asumí el liderazgo del marketing con el mandato de posicionar al banco como una entidad financiera con conexión real con sus clientes. Transformé el área de reactiva a estratégica y la convertí en aliada del comité directivo.
Head of Agencies & Partners · Colombia, Centroamérica & Caribe
Miembro del equipo directivo de Google Colombia. Lideré la relación estratégica con las principales agencias de medios (Big Six) — responsables del 70% de la facturación de Google en el país — y abrí la operación en 6 nuevos países de la región.
Head of Media & Digital
Implementé la estrategia full funnel de medios y digital para todos los negocios B2C y B2B de Bavaria. Creé el Digital Synergy Center, un modelo híbrido que integró medios pagos, owned y earned bajo una sola estrategia — referente en la industria latinoamericana.
Directora de Marketing, Publicidad, Digital y Medios
Lideré la transformación digital del marketing y todo el proceso de rebranding y nuevo posicionamiento estratégico de la marca. Convertí a Alpina en referente de transformación digital en la industria CPG colombiana.
Co-fundadora · Directora Estratégica y Comercial
Fundé mi propia agencia boutique especializada en contenido, música, medios y experiencias. Un paso audaz que me enseñó a construir desde cero, a vender una visión y a liderar sin red de seguridad — y que dejó reconocimientos internacionales en el camino.
Inicios de carrera — Agencias de Medios
Mediacom Colombia (GroupM) · Jul 2012 – Jun 2013 · Digital & Innovation Director
Initiative Media Colombia (IPG Group) · Sep 2009 – Ago 2011 · Digital & Innovation Director
Grupo RCN (Radio, TV & Ennovva) · Abr 2008 – Sep 2009 · Directora Comercial
Media Planning Group (Havas Media) · Abr 2007 – Abr 2008 · Ejecutiva de Cuenta Digital
Formación
Juntas Directivas y otras actividades de industria
Prensa
Revista Cromos · Mujeres Extraordinarias · 2023
"El vuelo de una líder en una compañía prestigiosa"
Perfil en la sección Mujeres Extraordinarias de Revista Cromos. Diana habla sobre liderazgo con empatía, el balance entre la maternidad y la carrera, y cómo construir equipos que se apropian de la estrategia.
Revista impresaEntrevista en el programa Hablando con Peláez
Entrevista en el programa Hablando con Peláez, del reconocido periodista Jorge Hernán Peláez para Canal Uno, donde Diana comparte su visión sobre el marketing moderno, el liderazgo femenino y su trayectoria en algunas de las empresas más importantes de Colombia y LATAM. También habla sobre lo que significa ser jurado en el festival de creatividad Cannes Lions, siendo en 2024 la única mujer jurado y la primera mujer del sector bancario en lograrlo.
▶ Video Revista P&M · Cannes Lions 2024"Los sueños se logran cuando uno los trabaja"
Entrevista desde Cannes Lions 2024, donde Diana habla sobre su trayectoria, su rol como jurado de medios y lo que significa representar a Colombia en el festival más importante de la industria creativa.
Entrevista COPU · Cannes Lions 2024 · YouTubeDiana Wiest, Jurado de Lions Media en Cannes Lions
Video entrevista desde el Festival de Cannes Lions 2024. Diana comparte su experiencia como jurado internacional y su visión sobre el futuro del marketing y la creatividad en LATAM.
▶ Video Publimetro Colombia · 2025"El tema de la banca es de consumo masivo"
Diana habla sobre los retos que enfrenta una mujer para triunfar en el marketing financiero, su visión en Scotiabank Colpatria y cómo humanizó la comunicación de un banco.
Entrevista Revista P&M · 2025Diana Wiest, nueva CMO del Banco de Bogotá
La industria del marketing colombiano reconoce su llegada al Banco de Bogotá para construir desde cero el área de CMO, un cargo que no existía previamente en el banco.
Nota de prensa Revista C-LevelDiana Wiest, nueva CMO de Scotiabank Colpatria
Perfil en la revista especializada en liderazgo ejecutivo, destacando su trayectoria en Google, AB InBev y Alpina como fundamento de su llegada a la industria financiera.
Nota de prensa COPU MediaDiana Wiest, nueva Head of Agencies en Google Colombia
Nota que marcó su llegada al equipo directivo de Google Colombia, liderando la relación con las principales agencias de medios del país y la región centroamericana.
Nota de prensa We Are Content · Podcast · YouTubeHablando sobre el fracaso
Diana participa en el podcast de We Are Content para hablar sobre el fracaso — cómo enfrentarlo, qué enseña y por qué es parte inevitable (y necesaria) del camino de cualquier líder.
▶ PodcastSobre mí
En esta sección quiero compartirles parte de mi historia de vida, y la relación entre lo personal y lo profesional. Porque no somos dos personas distintas: una en el trabajo y otra fuera de él. Somos uno. Lo que vives afecta cómo trabajas, y viceversa.
Abro mi vida y mi corazón porque busco conectar con quien me lee. Los logros profesionales todos los publican en sus redes, pero nadie cuenta el detrás de cámaras. Y solemos creer que la vida del otro es mejor que la nuestra, que lo que nos pasa solo nos pasa a nosotros. No es cierto. Yo me he equivocado muchas veces, me he quebrado, he perdido, he fracasado, me convertí en mamá soltera, y he tenido que sacar fuerzas y valentía para levantarme y seguir. Mi historia es una historia de amor, valentía, determinación y resiliencia.
Capítulo 1
Soy Diana Carolina Wiest. Colombiana de nacimiento, alemana y ecuatoriana de corazón y raíces. Mi papá es hijo de un alemán que huyó de la Primera Guerra Mundial y una ecuatoriana de la cual se enamoró mientras hacía trabajos de construcción en Baños, Ecuador; mi mamá, paisa del eje cafetero, al igual que toda mi familia del lado materno. Y yo, aunque nací en Manizales, me siento más cartagenera, ya que allí fue donde más tiempo pasé en mi infancia y adolescencia, y allá terminé el colegio; sin embargo, me considero hija del Pacífico y el Caribe, dado que mi padre es un oficial de la Armada Nacional, ya retirado y especializado en oceanografía, así que crecí pegadita al mar. Soy hija mayor de 3 hermanos, y como fun fact, los 3 trabajamos en mercadeo y publicidad.
Eso significó crecer viajando: más de 8 colegios, bases militares, islas a las que llegábamos en lancha, lugares donde mi hermano y yo éramos los únicos niños. El Pacífico y el Caribe fueron nuestro patio de juegos. Aprendimos a pescar, a manejar lancha, a bucear y a adaptarnos a los constantes cambios.
Viví incluso en una base militar en la mitad de la selva, la cual era muy incomunicada: para recibir llamadas había que llamar a un número central y pedirle a la telefonista que conectara con la extensión de la casa. ¡Así de lejos estábamos del mundo!
Toda mi infancia y adolescencia transcurrió dentro del mundo militar. Colegios militares, lenguaje militar, normas militares, amigos hijos de militares. La vida civil me era totalmente ajena. Fui feliz. Sin embargo, sabía que en algún momento llegaría un momento de inflexión: decidir qué hacer con mi propia vida.
Cuando llegó ese momento, estaba totalmente desinformada de las opciones que el mundo tenía para mí, así que elegir qué estudiar sin entender cómo funcionaba "el mundo" fue todo un reto.
Para mis papás las únicas opciones eran las obvias, las que también se ven en la Armada: medicina, derecho o administración. Ninguna hacía fit conmigo. Descubrí que quería ser actriz. Ya se imaginarán la desilusión de mi padre y la negativa ante semejante "descabellada" opción.
Finalmente llegamos a un acuerdo: estudiar Administración, y mientras estudiaba, yo trabajaba en modelaje para ahorrar para mis cursos de teatro. Inicié los estudios en Cartagena, y luego de una gran quiebra económica tras que mi padre se retirara de la Armada, nos vinimos a Bogotá, "con una mano adelante y una atrás" como se dice coloquialmente.
Yo aportaba a la casa con mis ingresos del modelaje, y mi padre se reunió con aquel rector del CESA y logró que yo entrara con un descuento enorme. Tuve la fortuna de entrar al mejor lugar para estudiar Administración; sin embargo, yo soy una persona muy pasional, y estoy convencida de que a la vida venimos a cumplir propósitos y a buscar ser felices. Definitivamente mi vocación era otra, y las clases de teatro me ayudaron a encontrarla: el marketing y la publicidad.
¿Cómo explicarle a un papá militar con crianza alemana que quería estudiar mercadeo y publicidad, una carrera de la que jamás se había hablado en casa? Ya se imaginarán las conversaciones.
El acuerdo final fue: "Pá, tú ya has invertido en mí 5 semestres, con muchísimo esfuerzo. Yo me cambio de carrera, ayúdame con los primeros 5 semestres y los otros me los pago yo."
Dicho y hecho: en sexto semestre me pasé a la jornada nocturna y conseguí trabajo en una agencia de medios digitales — hace ya 18 años, cuando nadie creía en digital. El primer semestre el sueldo solo me alcanzaba para pagar la universidad. Fue duro, lo acepto. Así que tomé una decisión: tener el mejor promedio para terminar la universidad becada. Tenía ya un excelente promedio, era cuestión de dedicarle un poco más de tiempo y empeño. Y así fue, con orgullo les cuento que terminé mi carrera becada.
"Fui tímida, sin contexto y sin recursos. Pero aprendí desde muy joven que la determinación y el esfuerzo pueden más que cualquier ventaja de origen."
Capítulo 2
Inicié mi vida profesional hace 18 años en el área digital, cuando el marketing digital era el último slide de cualquier propuesta. Muchas veces ni alcanzábamos a presentarlo. Y cuando lo lográbamos, el desconocimiento del tema generaba poco interés. Los "digitales" no éramos invitados a los eventos de la industria. Los momentos de exposición ante directivos eran limitadísimos.
Y los eventos, que en esta industria son el escenario perfecto para hacer networking, eran principalmente nocturnos, organizados por los grandes medios de TV y radio.
Nosotros nunca éramos invitados.
Ahora el reto era: ¿cómo iba a crecer en una industria donde nadie me conocía, donde a los "digitales" no nos invitaban a nada y donde ni yo ni mis papás teníamos un solo contacto?
Entonces tomé una decisión.
Iba a asistir a los eventos aunque no me invitaran. Sí — me colaba. Pero no de cualquier manera. Detrás había una estrategia clara.
Antes de cada evento investigaba muy bien el medio de comunicación: revisaba su presencia digital — casi siempre era nula — y pensaba en ideas concretas que les sirvieran para empezar a construir ventaja competitiva en digital, porque era un hecho que pronto iba a dejar de ser un "nice to have" para convertirse en un "must". También averiguaba quién era el CEO, su nombre, y con los recursos de aquella época investigaba su trayectoria.
Luego me arreglaba muy bien — como una alta ejecutiva — entraba al evento con actitud y postura, identificaba al CEO, veía qué estaba tomando, pedía el mismo trago aunque no me gustara, y cuando lo veía solo me acercaba con total convicción:
"Mucho gusto, Juan — soy Diana Wiest, directora digital de tal agencia. Quería felicitarte por tu gestión, el programa X está teniendo un excelente rating, el nuevo formato que sacaron es totalmente disruptivo…"
Todo lo que había investigado. Y luego, con naturalidad:
"Sin embargo, estuve revisando su presencia digital y veo una gran oportunidad para diferenciarse de sus competidores…"
Les contaba la idea. Brindaba con ellos. Y al despedirme repetía mi nombre: "Acuérdate — me llamo Diana Wiest."
Pasé dos años dedicada a esto. Me fui incluso al congreso de publicidad en Cartagena — el escenario donde se reúne toda la industria — viajando con millas que mi papá me regalaba y durmiendo en apartamentos rentados por colegas. Entraba al congreso de la misma manera. Aplicaba la misma estrategia.
Poco a poco todos los tomadores de decisión me conocían. La propuesta de digital dejó de ser el último slide. Ya tenía su atención completa en las presentaciones. Y las invitaciones a los eventos empezaron a llegar a mi nombre.
Funcionó. Empezaron a llamarme para ofrecerme posiciones cada vez mejores. Y así llegué a ser la directora del área digital más joven de tres de las principales agencias del país.
"Cuando no te abren la puerta, construyes tu propia llave."
Capítulo 3
En mis años de agencia, me casé. Y estando casada, tomé la decisión más arriesgada de mi carrera hasta ese momento: dejé el mundo corporativo y cofundé una startup con cuatro amigos. Teníamos una visión muy adelantada a su tiempo: una app para pedir taxi antes de que Uber llegara a Colombia, gestión de redes sociales para marcas cuando casi nadie lo hacía, y un servicio de conexión entre artistas musicales y marcas — lo que hoy llamamos influencer marketing, pero que en ese momento nadie sabía aún cómo nombrar. Sin duda, emprender te enseña más que el mejor MBA del mundo.
Entonces decidí regresar al mundo corporativo, pero pasaron dos cosas muy complejas: al renunciar a mi propio emprendimiento dejé de recibir ingresos, y a mi esposo lo despidieron del trabajo. Estábamos en la ruina, solo comíamos arroz con huevo y no sabíamos que venía un bebé en camino. A los meses él consiguió trabajo, con un sueldo bajo que nos alcanzaba apenas para lo básico. A mí embarazada no me contrataban. Luego nació Juan Martín, y de inmediato empecé a buscar trabajo. Sin embargo, no fue fácil. Los contactos que había hecho ya se habían movido, otros dejaron de contestarme el teléfono y quedé en una profunda soledad que me sacó muchas lágrimas.
Para poder tener al bebé en el sistema de salud (medicina prepagada) y comprar su leche, empecé a vender lamparitas con sensor de movimiento y repetidores de wifi por Facebook. En el día tomaba pedidos, y en la noche nos íbamos los tres a repartir por toda la ciudad hasta altas horas de la noche. Las ganancias eran mínimas, pero alcanzaban para pagar esos dos rubros.
Estábamos en la quiebra absoluta. Recuerdo con amor y nostalgia mi primer Día de la Madre. Juan Martín era muy bebé y aún no lo sacábamos de casa, así que llegaron mis papás y mis hermanos al apartamento donde vivíamos a celebrarlo. Recuerdo que abrieron la nevera y la alacena, y no había nada, solo un anaquel de huevos y arroz. Entre ellos se miraron y dijeron: "Vamos a hacer una diligencia aquí cerca y volvemos." Cuando, ¡oh, sorpresa!, llegaron con el regalo del Día de la Madre: un gran mercado. Luego de meses, mi nevera y mis alacenas estaban llenas. Este ha sido el regalo más significativo que he recibido en mi vida, porque representaba que podíamos comer. Hoy en día, cada vez que pago un mercado, se me aguan los ojos, miro al cielo y le doy gracias a Dios, porque supe lo que es vivir literalmente sin tener qué comer.
"Nadie te cuenta esta parte de la historia. Pero es la que más habla de quién eres cuando la vida no te da otra opción."
Capítulo 4
Estaba en la etapa final de uno de los procesos de selección más importantes que hice durante esa búsqueda de trabajo. Todo iba bien — de hecho, iba muy bien. Hasta que, casi al cierre, el tono de la conversación cambió:
— ¿Eres casada?
— Sí, ¿por qué?
— ¿Tu esposo está trabajando?
— Sí, ¿por qué?
— Deberías entonces dedicarte al bebé. Estoy seguro de que no puedes asumir el rol. Eres mamá de un bebé chiquito. Tienes todas las competencias, nos encantaría tenerte en el equipo, pero eres mamá de un bebé chiquito.
Colgué consternada. Quedé en shock todo el día — y en la noche me acosté a llorar, llena de frustración y de rabia. ¿Y cómo no? Había vivido en carne propia un acto de discriminación total. Un hombre tomando la decisión por mí, asumiendo que mi maternidad era un impedimento, sin preguntarme nada, sin darme la oportunidad de demostrar nada.
Me pregunté — y me sigo preguntando — si a los hombres les preguntan en una entrevista sobre su paternidad. Estoy segura de que no. De que jamás les han preguntado: "¿Y con quién dejas a los niños?" Porque ese es un cuestionamiento que las mujeres nos seguimos cargando solas.
Quizá la persona quiso disfrazar su discriminación con una falsa empatía. Pero no gracias — no la necesito. Si estoy en un proceso y lo estoy dando todo, es porque sé que puedo, y nadie debe ponerlo en duda.
Al día siguiente, de manera muy política pero absolutamente directa, le escribí un mail a esa persona y al equipo de recursos humanos, exponiendo las razones por las cuales me consideraba completamente apta para el rol. Han pasado casi 12 años. Sigo esperando la respuesta. Luego agradecí no entrar allí.
"Si las competencias son suficientes para el rol, no importa si eres mujer u hombre, si eres mamá o no, si estás casada o no. Deja que sean tus resultados los que hablen — no tu estado civil."
Capítulo 5
Llevaba un año desempleada, pero dejé de apuntarle a todo. Me enfoqué exactamente en lo que quería.
Podía demorarme más. Pero ya no tenía nada más que perder. El lado positivo: vi crecer a mi bebé. El lado negativo: estábamos en la ruina.
Así que el foco fue la clave.
Un día, en medio del desespero de que no me saliera trabajo, frustrada porque ya tenía contactos pero ya no me respondían, me paré frente al espejo y me miré con total transparencia y honestidad. Vi a una mujer derrotada, que transmitía algo de lástima.
Abrí el clóset: toda la ropa era deportiva. La de agencia. Liviana, informal, cómoda.
Entendí muchas cosas en ese momento. No me llamaban por la energía y la desesperanza que yo misma irradiaba. No me veía como quería que me vieran en mi próximo trabajo.
Así que me levanté, fui a una tienda de ropa y le dije a la asesora algo muy preciso:
"Necesito dos pintas que me hagan ver como gerente — no 'aseñorada', pero sí como gerente de área en una gran compañía."
No tenía dinero para comprarlas. Pero mis tarjetas de crédito siempre las mantengo en cero, así que las compré, las puse a 12 cuotas y pensé con total convicción: "esto lo voy a pagar en máximo dos meses."
Volví a casa con otra actitud. Me arreglé el pelo. Me maquillé. Me puse una de las pintas. Me volví a mirar al espejo.
Era otra mujer.
Empecé a practicar cómo saludar en una entrevista, cómo presentarme. Leí sobre power poses for women. Y me vi lista.
Al día siguiente, por la noche, revisé el spam de mi correo.
Ahí estaba: una citación de una headhunter para entrevistarme para el puesto de "gerente de comunicaciones externas y digital" en una compañía multinacional de consumo masivo.
Tal cual lo que soñaba. Lo que quería. El next step perfecto para transformar mi carrera.
En la primera entrevista, Sofía me mostró el anuncio que habían publicado en prensa. Lo leí. Y le tomé una foto.
No cumplía con el 100% de los requisitos. Pero los dos decidimos seguir adelante.
Pasaron los días y seguí en el proceso. Con cada llamada se me salían las lágrimas de emoción. Recuerdo mucho que todos me decían: "No muestres el hambre, eso muestra desespero y jugará en tu contra."
El día que tuve la entrevista más importante de todas (con el VP de Marketing, a quien yo le reportaría), entré con firmeza, respondí todas sus preguntas, y al final, cuando nos despedimos, decidí desechar esos consejos de no mostrar el hambre y SE LA MOSTRÉ TODA. Le dije: "Carlos, antes de irme te quiero decir algo: quiero este puesto, me lo sueño, quiero que me des la oportunidad de ser parte de tu equipo, por favor dámela, te prometo que le pondré el alma y el corazón. Sé que no tengo 5 años de experiencia en cargos similares, sabes que vengo del mundo de las agencias, pero te juro que me siento preparada y doy mi palabra de que aprenderé muy rápido del mundo corporativo. Me dijeron que no mostrara el hambre, pero me nace mostrártela, porque en realidad lo quiero y lo necesito. No sé si esto me juegue en contra, pero estoy haciendo lo que me dice el corazón."
Jamás olvidaré la llamada de Sofía al día siguiente de esa entrevista, cuando me dijo: "La posición es tuya."
Salté. Lloré. Le agradecí. Estaba muy nerviosa — pero era tanta la felicidad que hoy, mientras escribo esto, se me encharcan los ojos.
Ese día estaba en la casa de mi mamá, pero me salí a recibir la llamada. Luego de la explosión de emoción (porque esto significaba no solo salir de la quiebra, sino darle el giro que yo quería a mi carrera, giro que cambió totalmente mi vida profesional hasta hoy), fui a una tienda y compré Yogurt Alpina, lo guardé en una bolsa de papel y le puse una nota, y así fue como le di la noticia a mi familia:
Finalmente el rol no se llamaba "gerente de comunicaciones externas y digital"; lo habían ajustado y ya era mucho más afín a la experiencia que hasta ese momento tenía: "gerente de medios y digital"... ¡todo era perfecto!
Un año después le pregunté a mi jefe: "¿Por qué yo?"
"No te conocía, no tenía a quién pedirle referencias, sabía que te faltaban un par de requisitos — pero le di un alto valor a las ganas que tenías, y a la valentía que tuviste de decírmelo."
Capítulo 6
Entrar al mundo de los anunciantes siendo la primera vez "del lado del cliente" fue como aprender a hablar otro idioma. Venía de agencias — donde todo es velocidad, creatividad, presentaciones. El mundo corporativo funciona diferente: hay comités, jerarquías, procesos. Y una pregunta implícita que nadie te dice: ¿vas a hacer caso o vas a pensar?
El KPI que me asignaron era que el comercial de TV tuviese 1 millón de reproducciones en YouTube. Eso no era un KPI para desarrollar el área digital. Lo vi de inmediato, pero no lo dije. Actué: construí una estrategia profunda, basada en entender a fondo las marcas, los consumidores y los objetivos de negocio. Una estrategia que contradecía abiertamente lo que me habían pedido — aunque sí cumplía el KPI de reproducciones.
En el comité directivo, muchos estuvieron en desacuerdo. Salí angustiada. Pensé que me iban a despedir. Pero yo sabía que ese era el camino — tenía todos los soportes, el problema era que no estaba "haciendo caso."
Pedí una conversación con mi jefe y le hice la pregunta más valiente de mi carrera hasta ese momento: "¿A mí me contrataron para hacer caso o para hacer lo que la compañía necesita? Porque si es para hacer caso, no me necesitan."
Decidir decir eso podía cambiar el rumbo de mi vida. Pero hay algo que aprendí: las decisiones valientes se toman con las piernas temblando.
Hubo un silencio incómodo. Largo. Luego me respondió: "Tienes razón. Todos los días levántate y pregúntate: ¿para qué me pagan? Y sigue haciendo tu trabajo con convicción, así incomode a muchos."
Me tomó un año convencerlos. A cada reunión llegaba con nuevas soluciones, siempre bajo la misma sombrilla estratégica del principio. ¿Podía fallar? Sí. Pero para innovar hay que probar — y si resulta mal, se construye un plan B. No me da miedo equivocarme. Me da miedo hacer lo mismo y esperar resultados mágicamente diferentes.
"El resultado: nos convertimos en referentes de transformación digital. Los miembros de la junta hablaban con orgullo de lo que habíamos construido. Y yo entendí que el mundo corporativo no necesita personas que hagan caso — necesita personas con criterio, convicción y valentía."
Capítulo 7
En 2019 llegaron tres grandes noticias al mismo tiempo: primero, el ascenso — pasé de ser Gerente de Medios y Digital a ser Directora de Marca, Medios, Digital y Publicidad. Segundo, la compañía decidió pagarme una maestría en Transformación Digital y Nuevos Negocios en la Universitat de Barcelona como reconocimiento a mis logros. Y tercero, a las pocas semanas: el embarazo de María Antonia. Los cálculos eran perfectos: según la fecha probable de parto, ella nacería después de terminar la maestría. Pero no fue así.
A las 24 semanas de embarazo, el médico me dio una noticia devastadora: mi placenta no se había desarrollado. La bebé había perdido mucho peso. Era probable que tuviéramos que suspender el embarazo. Un bebé de 25 semanas tiene probabilidades de vida muy bajas fuera del útero. Salí de esa cita destrozada, fui donde mi jefe que estaba en comité directivo, entré a la sala de juntas y entre lágrimas le conté todo.
Esa noche hice el duelo. Lloré, sentí rabia, y el miedo más profundo que un ser humano puede sentir. Y a la semana siguiente, tomé una decisión: verla viva. Visualizarme con ella en mis brazos. Me rodeé de apoyos que la medicina convencional no siempre menciona — doulas, medicina alternativa, visualizaciones. Le armé el cuarto. Decidí celebrar cada semana que pasaba, porque cada semana que pasaba crecían sus probabilidades.
Celebré la 27, la 28, la 29... el percentil se detuvo y no volvió a bajar. Seguí celebrando la 30, la 31... hasta la 36, cuando María Antonia decidió nacer. 1.900 gramos de vida. Sus pulmones aún no funcionaban solos. La ingresaron a UCIN.
Yo estaba allí todos los días de 6 a.m. a 9 p.m. Entraba una hora cada tres horas a alimentarla y acompañarla — y en el tiempo entre visitas, me quedaba en la salita de espera, rodeada de otros papás y mamás con la misma angustia en los ojos. Yo, en medio de ese miedo y ese cansancio, tenía que terminar la maestría. Hablé con la universidad y les conté mi situación, y la única opción que me dieron era repetir el semestre. Esa en realidad no era una opción para mí, ya que me hubiese tocado pagarlo, y ya estaba ad portas de terminar el semestre y la maestría. Así que la única opción era terminarla en medio de las circunstancias tan complejas que estaba viviendo.
Así que empecé a llevar el computador a la salita. Yo sentía muchísimo cansancio, entonces el familiar que me acompañaba ese día me ayudaba escribiendo en el computador lo que yo le dictaba, y así enviaba los ensayos. La tesis era en equipo y mis compañeros me dieron una mano, sin embargo, tuve que "hacer mi parte". Cuando llegó el momento de la sustentación, pedí que me dejaran presentar de todas formas. Me lo concedieron. Me conecté de manera virtual — con María Antonia pegada a mi pecho — y al terminar, los profesores y evaluadores se pusieron de pie y aplaudieron.
Apenas cerré el computador, me deshice en llanto. Abracé a mi bebé y le dije: "Esto lo logramos juntas."
"Muchos le llaman milagro. Yo le llamo determinación, amor y fortaleza — y la certeza de que cuando decides creer, el universo conspira a tu favor."
Capítulo 8
Este año celebré mi sexto Día de la Madre siendo mamá soltera de Juan Martín y María Antonia. En agosto del 2020, en plena pandemia — antes de que salieran las vacunas y de que pudiéramos tener ayuda en casa — me convertí en mamá y papá al mismo tiempo. Nunca lo imaginé. Siempre soñé y me proyecté casada "hasta que la muerte nos separe" y criando a los hijos junto a un papá. La vida tenía otros planes.
En octubre nos dio COVID a los tres. A mí de manera muy agresiva: levantarme al baño era misión imposible, hubo momentos en que me desplazaba gateando. Sin vacunas, sin ayuda permitida en casa. Coordiné para que llegaran domicilios, los dejaban en la puerta, y Juan Martín, de 5 años, los subía para él y para su hermana. Me remitieron a UCI. No acepté: si me iba, no volvería, y no tenía con quién dejar a mis hijos. Ese día empezó mi recuperación. A eso le llamo el verdadero poder del amor.
No voy a romantizar esto. Sentirte vulnerable sin tener con quién consultarlo tiene un costo muy alto. He llorado en el baño de la oficina y me he secado las lágrimas para salir a seguir trabajando. He tenido que explicarme en entrevistas de trabajo, porque "mamá soltera" sigue siendo una etiqueta que incomoda a algunos.
Y sin embargo. Estos seis años de maternidad en solitario han sido también los seis años de mayor crecimiento de mi carrera. No a pesar de ser mamá soltera — en parte, gracias a serlo. Porque quien aprende a sostener la adversidad desde adentro, aprende a liderar desde un lugar que muy pocos entienden: desde la empatía real, desde la fortaleza ganada, desde el amor que no negocia.
Ellos — Juan Martín y María Antonia — son mi motor motivacional más brutal. Por ellos me levanto cuando no quiero. Por ellos sigo construyendo. Por ellos, y para ellos, estoy aquí.
"La maternidad me partió en dos. Y de esos pedazos construí la versión más auténtica, más valiente y más humana de mí misma."
¿Quién soy hoy?
"He cometido errores. Me he roto en mil pedazos y me he reconstruido varias veces. He llorado en el baño de la oficina y me he secado las lágrimas para salir a seguir trabajando. Y de todo eso, he aprendido todo.— Diana Wiest
Soy una mujer convencida de sus valores, de su honestidad, de su entereza, de sus capacidades. Una mujer que cree en sí misma incluso en la adversidad — especialmente en la adversidad. Hoy sé cuál es mi valor. Y tengo clarísimo que somos lo que dejamos en el corazón de las personas.
Y quiero que me recuerden así: auténtica, empoderada, resiliente, bondadosa, humana — y siempre, siempre levantándome."
Servicios
Esto no es una consultoría — es que trabajemos de la mano la estrategia de marketing, end to end. No soy consultora: soy una persona que ha aprendido haciendo, que sabe cómo funcionan las compañías desde adentro, las barreras, las conversaciones difíciles con distintos stakeholders. No te entregaré un documento imposible de ejecutar. Te entregaré una estrategia basada en data del consumidor y la ejecución con piezas audiovisuales construidas con IA de calidad de talla mundial.
Arrancamos por un entendimiento real del consumidor, sus tensiones y las oportunidades para diferenciar la empresa y los productos dentro de la categoría. De ahí construimos la estrategia que de verdad responda a las necesidades del negocio y a los objetivos de la empresa, y finalizamos con la producción de la mano de un equipo que ya está produciendo para los 5 continentes.
Espacio seguro, confidencial y sin juicios.
Contacto
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